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Tickeep
3 min de lectura

Dónde se va el margen de una sala de conciertos

Un desglose honesto de la cuenta de un concierto en una sala mediana, y por qué la comisión de ticketing es la partida que más fácil se recorta.

Hablar de márgenes en música en vivo es incómodo porque casi siempre son estrechos. Pero conviene hacer el ejercicio, aunque solo sea para saber qué partidas se pueden tocar y cuáles no.

La cuenta de un concierto

Tomemos una sala de 300, un jueves cualquiera, con 220 entradas vendidas a 18 €. Son 3.960 € de taquilla.

De ahí sale:

  • El caché del artista, que en una fecha así puede ir de 600 a 1.500 € según el nombre.
  • El personal: sonido, luces, taquilla, puerta, barra. Fácilmente 400 a 700 € entre todos.
  • Los costes fijos del día: alquiler prorrateado, suministros, SGAE, seguros.
  • La comisión de ticketing, si la hay.

Lo que queda, si queda, se lo lleva la barra.

Cuáles de esas partidas puedes tocar

El caché no: es lo que hace que el artista venga. El personal tampoco, porque ya suele estar al mínimo y porque un concierto con mal sonido no vuelve a llenar. Los costes fijos son fijos por algo.

Queda la comisión. Y es justo la partida que más ha crecido en la última década sin que nadie explique del todo por qué.

El problema de un porcentaje

Un 15 % sobre 3.960 € son 594 € en una sola noche. Si programas cuatro conciertos al mes, son casi 2.400 € mensuales. Casi 29.000 € al año.

La pregunta incómoda es qué te dan a cambio de esos 29.000 €. Si la respuesta es «software de venta de entradas», el precio no guarda ninguna relación con el coste de prestarlo. Un porcentaje escala con tu éxito, no con lo que cuesta darte el servicio.

Cuándo un porcentaje sí tiene sentido

Seamos justos: cuando la plataforma te trae público que no habrías conseguido tú. Si una parte medible de tus entradas viene de gente que descubrió tu concierto navegando por un catálogo, esa comisión está comprando algo real.

El problema es que casi nunca se mide. Y en una sala con programación propia, con su comunidad y sus redes, la mayoría del público llega porque ya te sigue.

Cómo medirlo

Antes de cambiar nada, mira de dónde viene tu tráfico:

  • ¿Qué porcentaje llega desde tus redes y tu newsletter?
  • ¿Cuánto desde búsquedas del nombre del artista más tu ciudad?
  • ¿Cuánto desde el propio catálogo de la plataforma?

Si el tercer número es pequeño, estás pagando por un servicio que no estás usando.

El otro coste, el que no se ve

Hay una segunda partida que rara vez se contabiliza: cuándo cobras. Una plataforma que cobra ella y te liquida después convierte tu taquilla en una cuenta a cobrar. Con cachés que se pagan la misma noche y proveedores que no esperan, esa diferencia de calendario es tesorería que tienes que poner tú.

Cuando cobras con tu propio TPV, ese problema desaparece: el dinero entra con el mismo calendario que cualquier otra venta con tarjeta de tu negocio.


Si quieres hacer la cuenta con tus cifras, tenemos una calculadora y una comparativa que incluye los casos en los que cambiar no te compensa.

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